martes, 30 de junio de 2015

CONCENTRACION ALFON LIBERTAD

Hoy enfrente del Hotel Melía a las 20:00, a la entrada de la playa del Postiguet, hay una concentración no para pedir, sino para reclamar y exigir la libertad de Alfon. Joven condenado por ejercer su derecho a huelga y salir a la calle a luchar. Utilizado como cabeza de turco en la última Huelga General, la clase trabajadora debe unirse para que el Estado y la patronal se enteren de que ¡¡SI NOS TOCAN A UNO, NOS TOCAN A TODXS!!

domingo, 21 de junio de 2015

FOGUERES POPULARS I COMBATIVES

Un any més, ací tenim el cartell de les Fogueres Populars i Combatives d'aquest 2015!!


                        ¡¡Per unes fogueres de festa i lluita!!



sábado, 20 de junio de 2015

Quema de la hoguera de Cruz Roja


El pasado jueves día 18 ocurría lo siguiente:

Parte de la directiva y responsables de Cruz Roja se desplazaban a tierras alicantinas. Dirección al CIBE (Centro de Intervención de Baja Exigencia). Si era posible, se echarían alguna foto, tomarían alguna cervecita y verían la hoguera quemar. En sí, este acto podría verse como un mero evento más donde la empresa se dirige cara al público para unirse a unas fiestas populares y celebrarlo con los suyos, todas juntas. Pero no hay forma de verlo así.


¿Con qué cuerpo tienen que ir cuando las cosas no marchan bien?


¿Qué cara se les debe de quedar cuando ven aparecer por lo alto de la puerta las banderas rojinegras?


¿Qué entusiasmo deben de tener para seguir con todo esta parafernalia y mirar para otro lado cuando usuario por usuaria salen una a una a apoyar a Ana entre abrazos?


Y, cara a sus beneficios, ¿qué fama se les tiene que crear cuando cada socia y simpatizante que se acercan no dejan de leer en todas partes sobre el acoso y el humillante despido de la empresa a la compañera?


Sabemos que Cruz Roja está presentada por el régimen como una ONG a imitar, con su amplia red de solidaridad e infinita ayuda humanitaria; somos conscientes. También somos conscientes que es la misma imagen la que le reporta tales beneficios; lo sabemos.



Pero esa no es nuestra mejor arma, es la solidaridad. La lucha sigue, hasta la readmisión.

viernes, 19 de junio de 2015

miércoles, 17 de junio de 2015

El caso Scala

Cuando los partidarios de Podemos se quejan de la campaña mediática que están sufriendo por parte de los poderes fácticos, mass medias y aparatos del Estado, a cenetistas y a lxs libertarixs en general se nos escapa una sonrisa. Y es que el anarquismo siempre ha sido el enemigo número uno para esas élites que temen perder sus privilegios. Uno de los ejemplos más eficaz y doloroso de manipulación y trama mediática es el caso Scala. El suceso que a finales de los años 70 condenó a CNT a la marginalidad. 

El compañero Borja Salvador lo narra perfectamente en su blog, así como el contexto en el que ocurrió: 
"Domingo 15 de enero de 1978. Esa mañana la C.N.T. había convocado una manifestación en Barcelona contra los “Pactos de la Moncloa”. Quince mil personas se dieron cita esa mañana en el centro de la ciudad condal. La manifestación transcurrió pacíficamente sin indecentes hasta que se desconvocó la marcha. Aun así, sobre las 13:00 horas de la tarde se desencadenó un gran incendio en la sala de fiesta Scala que se encontraba en la calle Consell de Cent con el passeig de San Juan. El incendió fue de tal proporción que no solo destruyó todo el edificio, sino que también causó la muerte de cuatro de sus trabajadores, casualmente afiliados, dos de ellos, a la C.N.T. En un primer momento nadie pensó en un acto terrorista, sino en un intento de atraco con desenlace final trágico. También se habló de una posible “campaña” de apoyo a Albert Boadella, perseguido en aquel momento por la actuación teatral de su obra “La Torna” donde ridiculizaba a las altas estancias militares. Sin embargo, durante la mañana siguiente la Policía Nacional hacía público un documento donde informaba de la detención de cuatro jóvenes militantes de la C.N.T. que supuestamente habían participado en la manifestación. Según la versión policial, después del mitin de finalización de la marcha, se dirigieron a la sala de fiestas contra la que lanzaron seis artefactos incendiarios que originaron el fuego. Se les calificó de “Comando F.A.I.” que, según la policía, era el brazo armado de la C.N.T. 

Todos los medios de comunicación comenzaron a relacionar este atentado terrorista con la organización cenetista. Estaba claro que, una vez más, se intentaba identificar a sindicato con atentados, violencia y perturbación de la “paz social”. En tan solo 48 horas se había logrado identificar y detener a los presuntos terroristas, lo cual extrañaba mucho. Los días siguientes se sucedieron más detenciones de militantes cenetistas. Hasta doscientos cenetistas pasaron por las dependencias policiales. Se trataba, pues, de una campaña, para amedrentar a las personas más activas del sindicato ácrata y dar una imagen de organización terrorista para alejar así al cuerpo de afiliados. Terrorismo de Estado puro y duro. El deterioro de la imagen de la C.N.T. fue brutal, y fue un punto de inflexión del cual no se levantaría cabeza nunca más. El estigma fue tan brutal que pertenecer a la C.N.T. era sinónimo de ser terrorista y miles de trabajadores y trabajadoras se dieron de baja del sindicato. El Estado español había conseguido su objetivo. Todos los detenidos e imputados fueron torturados y humillados, así se consiguieron las confesiones por parte de los cenetistas. El caso más terrible fue el contado en el juicio por la cenetista Maite Fabres, que denunció que fue apalizada durante horas y encañonada con una pistola en la cabeza. Un mes más tarde el juez que instruía el caso ordenó el procesamiento de once cenetistas por “delitos de atentado” y “tenencia de explosivos”. Las detenidas comenzaron una larga peregrinación por diversas cárceles españolas, desde Barcelona hasta Segovia, pasado por Ocaña, Burgos y Yeserías."

martes, 16 de junio de 2015

Entrevista Tomas Ibañez

El anarquismo como catapulta: entrevista con Tomás Ibáñez

"La memoria viva no nació para ancla. Tiene, más bien, vocación de catapulta”, dice Eduardo Galeano. No convierte el pasado en un modelo que exige repetición, ni nos aplasta bajo el peso de referencias en las que debemos reconocernos obligadamente, sino que más bien acompaña e inspira las búsquedas del presente.
La vida de Tomás Ibáñez está marcada por el anarquismo desde su infancia: hijo del exilio libertario en Francia, participó en los años 60 en los circuitos estudiantiles anarquistas cuando aún casi nadie en el campo del antagonismo se atrevía a cuestionar la hegemonía del Partido Comunista. En mayo del 68, integrado en el Movimiento 22 de Marzo junto a compañeros anarquistas como Daniel Cohn-Bendit o Jean-Pierre Duteuil, se sumerge en la cotidianeidad de los acontecimientos hasta que es detenido el 10 de junio y confinado en destierro por su condición de refugiado político.
En 1973 volvió a España y participó en los fracasados intentos de reconstrucción de la CNT. Ha sido catedrático de Psicología Social en el Departament de Psicologia Social de la Universitat Autònoma de Barcelona hasta su jubilación en el año 2007. Es autor de numerosos libros y textos sobre anarquismo, ciencias humanas y, en especial, psicología social. 
Tomás Ibáñez trabaja desde hace años para que la historia de anarquismo sea memoria viva y no lengua muerta, catapulta y no ancla. Autor de referencia para las corrientes libertarias en España y el extranjero, ha enriquecido los planteamientos anarquistas básicos con las aportaciones del post-estructuralismo francés y, muy en concreto, de Michel Foucault (no sin escándalo de los "guardianes del templo" anarquista). Co-fundador de la revista Archipiélago, en la que trabajamos juntos durante varios años, acaba de publicar en la editorial VirusAnarquismo es movimiento, donde se explora la reactualización contemporánea de ideas y prácticas que algunos relegaron demasiado apresuradamente al museo de la Historia.

El virus anarquista 

Citas en el libro a Christian Ferrer: “el anarquismo no se enseña y tampoco se aprende por los libros, sino que se propaga por contagio, y el contagio las más de las veces es irreversible”. En tu caso ha sido así, es una historia de fidelidad que dura ya medio siglo. ¿Cuáles fueron tus primeros contactos-contagios con el anarquismo? Creo recordar que hay historias familiares de por medio, ¿es así?
Tomás Ibáñez. Sí, Amador, hay efectivamente historias familiares de por medio y eso explica que “los contactos” con el anarquismo fuesen muy precoces. En 1947 mi madre, activista de las juventudes libertarias de Zaragoza, pasó a Francia llevándome en brazos por una ruta pirenaica, y eso hizo que yo creciera en el cálido ambiente del exilio libertario. Era un ambiente por donde circulaba una multitud de nostálgicos, pero esperanzados, relatos de una lucha revolucionaria aún cercana, y donde la ayuda mutua nunca se hacía esperar. Obviamente, la sensibilidad de un niño no podía captar que ese ambiente también albergaba luchas fratricidas, rancios dogmatismos e inevitables miserias, con lo cual la huella que me dejó sólo podía ser positiva. Ese fue “el contacto”, sin embargo “el contagio” llegaría más tarde.
¿Cuándo, por dónde?
Tomás Ibáñez. Mi temprano activismo anarquista hubiera podido agotarse y extinguirse sin más, de no haber sido porque en el verano de 1963 arrastré mi saco de dormir hasta el campamento que organizaba cada año la FIJL (Federación Ibérica de Juventudes Libertarias). Fue una experiencia inolvidable que abrió de par en par las puertas, ya definitivamente, al virus del anarquismo. Autoorganización, vida en común, compañerismo, debates, sentimiento de vivir en otro planeta donde la igualdad y la libertad se habían hecho realidad, pero también rabia y lucha. Porque se daba la circunstancia de que la FIJL había emprendido recientemente un línea de hostigamiento frontal al franquismo y la ejecución a garrote vil de dos de sus militantes, Francisco Granado y Joaquín Delgado, que preparaban un atentado contra Franco, cayó en el campamento como una indignante y dolorosa noticia. Al recoger mi mochila y despedirme de mis compañeros, la idea de volver a la “normalidad” se me hizo insoportable, en el tren que me devolvía a casa miraba a los viajeros y me sentía como un absoluto extraño en un mundo que ya no era el mío.
Por supuesto, soporté esa “normalidad”, pero el sentimiento de que era intolerable nunca me abandonaría. Desde entonces estoy convencido de que lo que de verdad deja huella en las personas y las transforma en profundidad es su inmersión en un escenario de vida, de experiencias y de lucha que se construye en común y en unos espacios arrebatados a las reglas de la sociedad instituida.

La “A” dentro de un círculo: el origen desconocido de un símbolo

Luego te moviste en los circuitos del anarquismo estudiantil previo a Mayo del 68, ¿qué recuerdos te vienen de aquella época?
Tomás Ibáñez. Lo que evoca en mí, como un primer flash, es la imagen de un inacabable desierto. Durante mi primer año de universidad, en 1962 cerca de Marsella, me movía en el potente sindicalismo estudiantil de aquellos años sin conseguir dar con ningún otro estudiante libertario. Al año siguiente me trasladé a la universidad de París donde, al inicio del curso, unos estudiantes trotskistas me informaron, entre risas, que conocían “al otro” estudiante anarquista de la Sorbona y que podían ponernos en contacto.
A partir de ahí, pensando que siendo dos ya éramos invencibles removimos cielo y tierra hasta encontrar a otro par de compañeros… Y así nació en 1963 una exigua coordinación de estudiantes anarquistas parisinos que tenía nombre de mujer, LEA, que creció poco a poco y que atraería, algún tiempo más tarde, a estudiantes de la recién creada universidad de Nanterre, como Daniel Cohn-Bendit o Jean-Pierre Duteuil, quienes contribuirían a la creación del Movimiento 22 de Marzo que encendió la mecha de Mayo del 68.
¿Y qué hay de esa historia que te sitúa en el origen del símbolo anarquista por excelencia, la “A” dentro de un círculo?
Tomás Ibáñez. Es bien cierta, y es una historia muy sencilla. Al llegar a París me hice el propósito de ayudar al acercamiento entre los diversos grupos y tendencias en las que se fragmentaba el menguado movimiento anarquista, lo que me llevó a lanzar iniciativas de coordinación en los sectores más jóvenes. Se me ocurrió entonces que una forma de propiciar una confluencia consistía en hallar un denominador común que, al no pertenecer en exclusiva a ninguna de las organizaciones, pudiera constituir un punto de coincidencia. Se trataba también de multiplicar la presencia percibida del movimiento anarquista por el simple hecho de la repetida aparición de ese denominador común en las expresiones públicas (pasquines, pintadas, etc.) de los diferentes colectivos anarquistas.
Propuse esa idea en uno de los grupos a los que pertenecía, insistiendo en que debía ser un símbolo que fuese fácil y rápido de dibujar, y que pudiese evocar el anarquismo de forma suficientemente directa. La propuesta fue aceptada, nos lanzamos a una lluvia de ideas y a altas horas de la noche convenimos que una “A” en un círculo podía ser un buen logo. Fue así como, en abril de 1964, salía a toda plana en el nº 48 de nuestro boletín “Jeunes Libertaires”, la primera “A” en un círculo. Le acompañaba un editorial donde explicaba el sentido de la propuesta y en el que se invitaba a todos los grupos anarquistas a apropiarse ese símbolo.
Pero ojo, en realidad sólo habíamos creado una imagen y formulado una propuesta, no habíamos creado un símbolo. La A en un círculo sólo se convertiría en un símbolo del anarquismo mediante la acción de miles y miles de manos que la pintaron en las calles del mundo, se trata pues de una creación colectiva multitudinaria de la que nadie tiene la paternidad.

Mayo del 68: tecnologías, liderazgos y logros

Y de pronto Mayo del 68. Hablas de Mayo del 68 como un “regalo”. ¿Por qué un “regalo”? ¿Cuál fue el contenido del regalo? 
Tomás Ibáñez. Un auténtico regalo es algo que te ofrecen para darte placer, sin obligación y sin pedir nada a cambio. Si no lo esperas, si es una sorpresa y si te colma de satisfacción, el regalo aún se crece más en su condición de “auténtico” regalo. Eso fue para mí Mayo del 68. En lo inmediato, el contenido del regalo fue la oportunidad de vivir durante varias semanas un verdadero sueño, de presenciar unas escenas que usualmente sólo alcanzamos a ver cuándo los sueños nos transportan lejos de las realidades cotidianas. Y también consistió en demostrar, fácticamente, que aquello que, increíblemente, estaba ocurriendo era posible puesto que, precisamente, estaba ocurriendo.
Con posterioridad, el regalo consistió en dejar un recuerdo que sigue trasladando aquel periodo al presente como si el tiempo no existiese, sin alterar la intensidad de las vivencias que allí acontecieron. Y también consistió en arraigar el convencimiento de que si aquello había ocurrido podía volver a ocurrir, con otros matices, en otros contextos, pero con las mismas características básicas.
Me gustaría citar aquí la descripción de la vivencia de Mayo del 68 que hiciste enel número de Archipiélago que dedicamos a Mayo del 68:
(…) Estamos quizás en el momento álgido de Mayo, las vivencias fluyen de forma incontenible y las vuelco aquí de forma desordenada. Sentimiento de ser parte de una comunidad creada muy rápidamente pero atravesada por lazos muy intensos que, paradójicamente, parecen venir de antiguo, inserción en un "nosotros" formado por muchos desconocidos y sin embargo muy cercanos, muy cómplices, creación de nuevas relaciones sociales, nuevos amigos. Necesidad de estar siempre disponible, en cada instante, siempre en alerta, delante de un futuro inmediato que se va construyendo en el momento, sin predeterminaciones. Atrapados en un ritmo desenfrenado, vertiginoso, mezcla de exaltación y de agotamiento, impresión muy fuerte de estar haciendo historia, de ser protagonista, de estar teniendo efectos sobre la realidad, de estar constantemente confrontados a desarrollos imprevistos que superan a sus protagonistas, y, durante un tiempo, impresión de ir cada día a más, de acertar en las acciones emprendidas. Alegría y entusiasmo, un placer nacido de la propia acción en la que se esta inmerso. Deseo muy intenso de que aquello no acabara nunca. Impresión de que uno estaba haciendo colectivamente cosas que no se podían hacer y que eran impensables hasta ese momento. Impresión de estar desafiando lo establecido, el poder, lo intocable. Impresión de haber puesto la máquina "fuera de control", de haber lanzado un proceso de reacciones en cadena, imparable e imprevisible…
Un proceso de reacción en cadena, imparable e imprevisible, que detonaron los estudiantes pero que alcanzó enseguida al movimiento obrero, desembocando en pocos días en una huelga general masiva que paralizó durante un mes el país entero. La velocidad e intensidad de la comunicación entre distintos sujetos fue potentísima. Pero... ¿dónde estaba Twitter?
Tomás Ibáñez. Acontecimientos como los de Mayo del 68 se han producido en otros momentos de la historia, efervescencias populares que estallan de imprevisto y donde la gente “actúa por sí misma“ no han esperado al surgimiento de las nuevas tecnologías ni a la constitución de las redes sociales. Creo, eso sí, que en cada época esas efervescencias populares, a la vez destructivas y constructivas, han sabido apropiarse y utilizar las tecnologías existentes, la radio fue importante en Mayo del 68, y los talleres de serigrafía, entre otras cosas. Sin embargo, en todas esas situaciones de efervescencia creadora nada puede sustituir la copresencia física de las personas, los gestos, las voces, las miradas, las palabras, los roces.
También creo, como lo explico en mi libro, que las nuevas tecnologías y las redes sociales tienen unas características que fomentan el proceso de auto-organización de la gente en situaciones de efervescencia popular, pero no porque se usen con fines y resultados autorganizativos, sino simplemente porque propician confluencias masivas sin que exista una estructura previa, un plan preestablecido, una dirección que ordene y canalice las actividades.
Mientras que el primer 15M se caracterizó por el anonimato (ningún “rostro” en particular se convirtió en el símbolo de la protesta), hoy se da, en torno a las figuras (tan distintas) de Ada Colau o Pablo Iglesias, un debate sobre la necesidad o pertinencia de los liderazgos. Te quería preguntar tu opinión sobre el particular y sobre el “liderazgo” de Daniel Cohn-Bendit en Mayo del 68, el líder paradójico de un movimiento que se caracterizaba por su rechazo de la delegación y la representación. ¿Qué aportaba el liderazgo de Cohn-Bendit y qué limitaba? 
Tomás Ibáñez. Los liderazgos siempre son tanto más peligrosos cuantos más carismáticos, y es innegable que todo el sistema actual concurre para instituir y potenciar liderazgos. En la sociedad del espectáculo los rostros venden, y también tranquilizan cuando sustituyen al anonimato de las efervescencias colectivas. Ciertamente, los liderazgos ayudan a visualizar los movimientos y a ampliar su presencia mediática pero el precio a pagar es altísimo. ¿Cuántos líderes aceptan volver al anonimato antes de que se agoten sus posibilidades de seguir siendo líder? Ada Colau constituye sin duda una grata excepción.
El liderazgo en movimientos basados en la democracia directa constituye una aberración. Daniel Cohn-Bendit tuvo, indiscutiblemente, un papel de líder, pero era un líder atípico, no pretendía “representar” al Movimiento del 22 de Marzo que, además, no tenía cargos ni ningún portavoz oficial permanente y que decidió auto disolverse al cabo de unos meses. Dany también era atípico porque participaba políticamente de la idea de que no debía haber líderes, lo que le situaba en una difícil posición qué chirriaba con sus convicciones y con las de sus compañeros. Su papel de líder suscitaba críticas internas y se tomaban medidas para cuestionar ese liderazgo, como por ejemplo convocar ruedas de prensa utilizando su nombre para que acudieran los medios, pero donde era otro compañero el que intervenía finalmente, explicando que Cohn-Bendit era un nombre colectivo (“todos somos Cohn-Bendit”) bajo el cual podía hablar cualquier miembro del 22 de Marzo.
En algún sitio dices que no tiene mucho sentido hablar de Mayo del 68 en términos de “éxito” o “fracaso”, ¿por qué?
Tomás Ibáñez. No se puede hablar de éxito o de fracaso porque esos términos sólo se aplican a acciones intencionadas y Mayo del 68 no fue un proyecto, ni se fraguó para alcanzar unos objetivos, fue un ”acontecimiento“ en todo el sentido de la palabra. Ahora bien, los acontecimientos suele tener efectos y producir cosas. Mayo del 68 fue un acontecimiento de cierta magnitud, objetivable en términos cuantitativos de participación popular o de duración, etc. Sin embargo, sus efectos, al igual que ese batir de alas de una mariposa en Australia que provoca una tormenta en Europa, fueron infinitamente superiores a su magnitud y aún se manifiestan al cabo de medio siglo. Sencillamente, Mayo del 68 cambió la cultura política, practicas incluidas, de la disidencia, por una parte, y muchos de los supuestos culturales de la sociedad por otra parte. En efecto, las actuales prácticas del antagonismo social popular enlazan en buena medida con las que alentó Mayo del 68 y el efecto que tuvo sobre los cambios culturales respecto de la identidad sexual, por ejemplo, son innegables.

Actualidad del anarquismo: transformar la sociedad sin tomar el poder

¿Qué puede aportar el anarquismo a los movimientos actuales?
Tomás Ibáñez. Una de las claves más interesantes que puede aportar a mi juicio es la relevancia de “lo prefigurativo” frente a la escisión entre medios y fines típica de la política clásica. Es un principio básico del anarquismo: no sacrificar ni supeditar los valores que se defienden en el presente a unas promesas que, por definición, siempre apuntan al futuro. En cualquier caso, ese futuro que se anhela debe estar “ya presente” en los pasos que se dan para construirlo, lo “prefigurativo” no significa otra cosa que esa necesaria presencia.
El anarquismo siempre ha propuesto una “revolución en el presente” que remite a la desconfianza hacia cualquier discurso que base su fuerza persuasiva en las promesas que ofrece y a la prevención hacia cualquier práctica que sólo se oriente a preparar el futuro. Su ética está atravesada de cabo a rabo por la exigencia de reducir al máximo la distancia entre lo que se dice y lo que se hace, o entre lo que se quiere ser y lo que se es.
Otra clave sería sustituir la idea de “toma del poder” por la de "transformación de la sociedad”. ¿Te parecen dos términos dicotómicos, vasos comunicantes?
Tomás Ibáñez. Una vieja idea anarquista dice que nunca se toma el poder, que el poder siempre te toma a ti tan pronto como crees haberlo tomado. Agustín García Calvo lo sintetizaba muy bien cuando declaraba que “el enemigo está inscrito en la forma misma de sus armas”, tomar sus armas es transformarse ya en el enemigo. Una de las lecciones básicas del anarquismo pasa por asentar la convicción de que quizás no haya camino, pero que, en cualquier caso, el camino del poder nunca puede ser el camino.
La idea de transformar la sociedad sin tomar el poder, que goza hoy de cierta popularidad, siempre ha inspirado al anarquismo y, claro, le ha puesto en la delicada situación de tener que conciliar el sensato posibilismo que exige mejorar lo mejorable o, también impedir lo peor, y el indispensable radicalismo que apunta hacia la incongruencia de comprometerse con aquello mismo que se cuestiona. La solución más satisfactoria siempre ha sido de tipo “indexical”, es decir, hacer una valoración en función de cada contexto particular, o, dicho de otra forma, no “escindir” radicalmente los valores de las situaciones en las que intervienen, lo que no significa, por supuesto, “supeditarlos” a las situaciones, cosa que nos haría vulnerables a la seducción ejercida por “los atajos del poder”.
Para terminar, Tomás, ¿no crees que muchas veces el anarquismo (como movimiento organizado, como ideología o como identidad) es el principal enemigo de las ideas/prácticas anarquistas?
Tomás Ibáñez. Yo no diría que “el principal enemigo”, hay muchos otros y mucho más letales, empezando por la represión, pero sí que el hecho que el anarquismo constituya unas organizaciones que reproducen inevitablemente las características, más o menos acentuadas según los casos, de todas las organizaciones (estructuras, luchas y apetencias de poder, tendencia a convertir la organización en un fin en sí mismo, patriotismo de organización, etc.), el hecho de que el discurso anarquista se petrifique en ideología y que el peso de la historia construya una identidad anarquista enquistada en un patrón fijo e inamovible, no sólo limita la proliferación del anarquismo encerrándolo en un gueto, sino que representa, además, cierto cuestionamiento de sus propias premisas.
Por eso es necesario actuar constantemente para que el anarquismo sea movimiento, para que sus aguas se mantengan siempre turbulentas y para que no se aparte nunca de una sensibilidad crítica dirigida, incluso, hacia sí mismo. Si de una cosa estoy seguro, y puede que sea la única, es que no hay anarquismo más genuino que aquel que está dispuesto a poner constantemente en peligro sus propios fundamentos volviendo hacia sí mismo la más irreverente de las miradas críticas.
Fuente:http://www.eldiario.es/interferencias/anarquismo-Tomas_Ibanez_6_258334176.html

Charla "Soberanía Alimentaria"

Tal como se esperaba Andrés Mazón nos enseñó de manera muy efectiva el significado de "soberanía alimentaria" así de la importancia de dicho concepto en la transformación social y económica de la sociedad.

Pese a que la puntualidad no es por desgracia una de las virtudes de CNT Alicante, fueron pasadas apenas las 8 menos cuarto cuando el ponente empezó con esta rica charla-debate que duró aproximadamente hora y media. Tras la charla ubicada en la terraza del local, se abrió el turno para la deliciosa cena vegana con un precio bastante asequible en pro de la autogestión que para las arcas del sindicato son de agradecer.
Andrés Mazón comenzando la charla.
















Pero hemos avanzando demasiado, la charla ahondo sobre ecologismo, productores locales, grupos de consumidores y búsqueda de alternativas a la industria alimentaria actual. De primeras definió "Soberanía Alimentaria", una vez aclarado este punto Andrés nos ilustró desde su propia experiencia personal como productor de alimentos ecológicos en una etapa más temprana de su vida. Así como en la formación de un grupo de consumidores en la actualidad, en el pueblo de Xixona. Nos descubrió (para algunxs) grupos de consumidores como Bioalacant o Mercatremol. También trato de temas como los transgénicos o la incoherencia de un ecologismo de importaciones y exportaciones con larguísimos recorridos. Diferenció la agricultura habitual de monocultivo basada en productos químicos de la agricultura ecológica basada en la biodiversidad. 

Otro punto que trato el ponente y amplió una de las compañeras asistentes es la importancia de ir a la raíz del problema, de conseguir una transformación real y no quedarnos con discursos vacíos. Esto hace referencia a que indudablemente la ecología se ha puesto de moda y son muchos los grandes empresarios que están aprovechando para comercializar y desvirtuar las claves de un ecologismo consciente. Esto implica que resaltemos la importancia de crear cooperativas, grupos de consumidores con sus respectivas asambleas, formar a un pueblo consciente y crítico con lo que come y compra, formar alternativas horizontales y personas activas. 

Podríamos extendernos muchísimo más sobre esta charla que a todos los efectos fue muy productiva. Sólo nos queda agradecer a lxs asistentes por acudir y a Andrés Mazón por brindarnos una gran tarde. ¡Salud, ecologismo y anarquía!


Acción ante el Día Mundial de Cruz Roja


El pasado viernes 12 de junio de 2015 tuvo lugar un piquete informativo frente a la sede de Cruz Roja Alicante aprovechando un acto de gala por parte de la empresa en la que se celebraba el Día Mundial de Cruz Roja. Decidimos informar a los invitados de la verdadera cara de Cruz Roja, sus prácticas de empresa que nada se acercan al perfil de una ONG humanitaria. Para ello repartimos panfletos informativos sobre el conflicto que tenemos abierto a los asistentes y extendimos nuestra pancarta de apoyo a la compañera despedida.

Por su parte, la policía acudió también al acto "justo después de nuestra llegada" (este tipo de casualidades se vuelve a repetir) y nos identificaron a todxs lxs compañerxs.
 
Tras estar aproximadamente 2h en los alrededores de la sede esforzándonos por llegar a todos los oídos presentes nos fuimos sabiendo que este piquete era sólo una más de los que haremos para llevar a cabo esta lucha que sin duda ganaremos! Salud y Anarquía!

sábado, 13 de junio de 2015

EL NEGOCIO DE LAS ONG'S COMO CRUZ ROJA

Tras recaudar cerca de 500 millones de dólares para las operaciones de socorro después del devastador terremoto en Haití en 2010, la Cruz Roja Americana ha construido un total de 6 casas, según un nuevo informe.

Una investigación realizada por la organización sin fines de lucro Propublica y la organización mediática NPR reveló irregularidades en el manejo de las donaciones a la Cruz Roja para damnificados del terremoto de 2010 en Haití. Así, en 2011 la Cruz Roja puso en marcha un proyecto de varios millones de dólares para reconstruir la zona de extrema pobreza que surgió tras el terremoto que azotó al país. 

El objetivo principal del proyecto fue la construcción de cientos de viviendas
 en las zonas afectadas. La Cruz Roja Americana, recaudó 500 millones de dólares en donaciones, que deberían haber sido proporcionados a la construcción de hogares para más de 130.000 personas. Sin embargo, al final se construyeron sólo 6 viviendas, denuncia el informe.

http://actualidad.rt.com/actualidad/176622-cruz-roja-recaudar-haiti-seis-casas

viernes, 12 de junio de 2015

CHARLA-DEBATE SOBERANIA ALIMENTARIA


Este sábado 13 de junio a las 19:30 daremos una charla-debate en el sindicato sobre soberanía alimentaria, la charla irá a cargo del compañerx  Andrés Mazón, después de la charla quien quiera podrá cenar con nosotros un menú vegano solidario (3euros precio recomendado). Os esperamos a todxs! Salud y anarquía!